«El encargo de una traducción y su aceptación por parte del profesional que la realiza constituyen un contrato de obra, ya que lo que pretende el cliente es la obtención de un resultado final consistente en la entrega de un texto que contenga la versión a determinado idioma del escrito original».
(El derecho a cobrar una traducción. María del Pilar Calbet Rebollo – Abogada y traductora intérprete jurada)

Helmet, traductores e intérpretes

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¿Te suenan están frases?: «Mejor te doy un pagaré a 90 días», «llámame mañana que ahora estoy liado y te miro lo de tu factura», «te pido un poco de paciencia con este tema», «no te preocupes que cobras seguro» (¡¡Esta es la peor de todas!! cuando te la suelten vas listo, más te vale que vayas encomendándote a San Judas Tadeo y que busques en Google el número de El cobrador del frac).

Los expertos recomiendan en situaciones de este tipo mantener la templanza, usar el sentido común (eso también me lo decía siempre mi abuela -Nena, usa la cabeza que la tienes para algo-) y si se llegan a dar situaciones críticas, no perder nunca las formas. Pero conocer qué dice la ley española al respecto de esta situaciones creo que tampoco viene mal


¿Qué dice la ley?
Las relaciones comerciales con nuestros clientes morosos están amparadas por la Ley 3/2004, de medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales y la Ley 15/2010 que la modifica. para adaptarse a la Directiva 2000/35/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo.

La ley establece que el plazo de pago que debe cumplir el deudor será «el que se hubiera pactado entre las partes” y, en su defecto, «treinta días después de la fecha en que el deudor haya recibido la factura o una solicitud de pago equivalente».

¿Y si al final no me pagan?
En caso de impago, podemos iniciar un Procedimiento Monitorio, regulado por los artículos 812 a 818 de la Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil. Es un procedimiento para reclamar cantidades inferiores a 250 000 euros «siempre que la deuda pueda ser acreditada mediante documentos». Es un procedimiento que se basa en la rapidez y la sencillez, ni siquiera se necesita un abogado, aunque si tienes algún amigo que sea abogado mejor que mejor.

En el caso de que se trate de una reclamación de cobros intracomunitarios, ésta se rige por el Reglamento nº 1896/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, que establece un proceso monitorio europeo, para que los acreedores satisfagan «sus demandas pecuniarias civiles y comerciales no impugnadas con arreglo a un procedimiento uniforme y basado en formularios normalizados».

Ten en cuenta que…
A la hora de reclamar nuestra deuda ante la administración de justicia, es fundamental poder demostrar que el cliente nos ha encargado el trabajo, por lo que deberemos tener en nuestro poder una prueba documental en la que el cliente solicita la realización de una traducción. La ley no fija ningún requisito para este documento, por lo que puede adoptar cualquier forma, basta con que contenga una descripción del trabajo a realizar (contenido del trabajo, plazo de entrega, tarifa…) y que se le envíe al cliente (se puede hacer por correo electrónico) y que éste nos lo devuelva con una expresión del tipo «conforme», «acepto», «de acuerdo», etcétera. Ojo, que el hecho de que el cliente nos entregue el original del documento no basta como prueba de que nos ha encargado un trabajo de traducción.


«Acreedor: Miembro de una tribu de salvajes que viven más allá del estrecho de las Finanzas; son muy temidos por sus devastadoras incursiones» (Ambrose Bierce, El Diccionario del Diablo)

Como un traductor (no jurado) puede establecer sus honorarios en función de diversos factores: la dificultad del texto, su extensión, la urgencia en la entrega, la dificultad del idioma, etcétera, sus honorarios no están sujetos a regulación ni a comunicación a ningún organismo público. Por ello, se exige un acuerdo (aceptación escrita) entre cliente y traductor en cuanto al precio convenido.

Y por último, recordad que los clientes nunca tendrán prisa en pagarnos y que en estas situaciones de retrasos e impagos el paso del tiempo es siempre el peor enemigo.